Problemas de autoestima. Qué son y cómo superarlos

La autoestima no es solo quererse a uno mismo. En psicología existen muchos problemas relacionados ¿Te interesa conocerlos?
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La autoestima es un aspecto de nuestra salud mental mucho más importante de lo que creemos. Al ser algo tan común en nuestras conversaciones del día a día y no tratar los problemas de autoestima como una dolencia psicológica real, parece que no es algo a lo que haya que prestar demasiada atención.

Sin embargo, la realidad nos dice todo lo contrario. Las consultas psicológicas se llenan a diario de personas que no han cuidado lo suficiente de su autoestima, precisamente por no darle la importancia que realmente tiene, y han acabado por sufrir consecuencias con las que no contaban.

Por eso vamos a hablarte de la autoestima, de los problemas más frecuentes y sus síntomas, de los factores que propician la aparición de este tipo de carencias y, lo más importante, de cómo cuidarla y superar los problemas cuando aparecen.

¿Qué es la autoestima? 

La autoestima es un aspecto fundamental que comienza a formarse desde la infancia. Se suele ver como el amor propio o como la imagen que tenemos de nosotros mismos, y así es, pero ¿qué es lo que ocurre para que se derrumbe y acabe suponiendo un problema? La educación emocional es uno de los aspectos más complejos en el crecimiento de cualquier individuo, así que en muchos casos nadie nos prepara para tener un concepto sano de nosotros mismos.

Por otra parte, es muy común la tendencia a tener un concepto propio distorsionado, tanto para bien como para mal y esto suele tener consecuencias en nuestras actitudes y comportamientos a nivel individual y a nivel social.

Cuando la realidad se aleja demasiado de esa auto proyección que tenemos suelen aparecer problemas: bien porque nos consideramos inferiores, bien porque la superioridad que consideramos tener no es tal y siempre acaba por manifestarse. ¿Cuáles son los problemas de autoestima que aparecen normalmente como consecuencia de ello?

¿Cuáles son los problemas de autoestima más habituales?

Dentro de las carencias de autoestima podemos encontrar un amplio abanico de problemas diferentes que se pueden manifestar de distinta forma. Para aumentarla es importante conocerlos, saber cuáles pueden afectarnos más y cuáles no influyen en absoluto en el concepto que tenemos acerca de nosotros mismos y averiguar cómo podemos hacerles frente cuando se apoderan de nosotros.

Es probable que encuentres similitudes entre tu estado emocional y algunos de los siguientes aspectos, pero eso es algo que nos puede ocurrir a todos en diversas etapas de la vida; sin embargo, cuando éstos comienzan a influir en tu día a día o aparecen en tus pensamientos durante demasiado tiempo es cuando hay que prestar atención y tomar cartas en el asunto, antes de que deriven en algún problema de mayor gravedad.

Culpabilidad

El sentimiento de culpa es algo perfectamente normal y esencial en todo ser humano, ya que lo necesitamos como factor de integración social. Se trata de un mecanismo innato que aparece cuando sentimos que hemos fallado, hemos hecho algo mal o hemos rebasado los límites de alguna norma -ya sea social, moral o legal-. Todos lo experimentamos en numerosas ocasiones a lo largo de nuestra vida y no deja de ser una sensación relativamente frecuente.

Si es algo natural, ¿cuándo se convierte en un problema de autoestima? Si la culpabilidad se produce de manera constante, si los sentimientos son muy profundos o dan a los acontecimientos mayor gravedad de la que se corresponde con la realidad y, por último -y más frecuente de lo que podamos pensar-, si directamente se trata de hechos inexistentes que nos hace sentir culpables, será necesario prestar atención al problema.

Negatividad

La falta de autoestima también se expresa mediante pensamientos negativos. Al igual que en el caso anterior, es natural que a lo largo de nuestra vida tengamos momentos en los que los pensamientos negativos aparecen y desaparecen, pero cuando esta dinámica empieza a ser algo frecuente o a acompañarte de manera permanente, puede ser una muestra más de que estás sufriendo problemas de autoestima.

Aunque cualquier pensamiento negativo que aparece de manera constante puede indicar este tipo de carencias, es mucho más evidente cuando éstas van dirigidas hacia uno mismo. Si tendemos a cuestionarnos recurrentemente, con sentimientos que indican que valemos poco, no sólo puede querer decir que tenemos problemas de autoestima, sino que además podemos estar fomentándolos -independientemente de cuál sea el aspecto acerca del que nos infravaloramos-.

Comparaciones

Las comparaciones con los que nos rodean son todo un clásico en lo que respecta a las carencias en la autoestima. La presión por competir de manera constante con los demás, que aprendemos en los colegios desde la infancia no ayuda mucho en este sentido. ¿Quién saca la mejor nota? ¿Quién lee mejor? ¿Quién hace los ejercicios más rápido? Y un largo etcétera de preguntas que no hacen sino fomentar los sentimientos de desprecio hacia uno mismo cuando no es “el mejor” en algo.

Otro escenario donde se puede ver esta tendencia a comparar son las redes sociales, un lugar en el que los ya no tan niños navegamos percibiendo siempre lo mejor de cada vida y tendemos a pensar que esos perfiles muestran realidades completas. Las aspiraciones vitales, estéticas o profesionales y sociales nos engullen cuando tratamos de conseguir lo que otros muestran, dejando de cuestionar su grado de realidad y restando valor a lo que nosotros poseemos.

Infravaloración

Cuando los pensamientos negativos y la tendencia a compararnos con el entorno se unen, es frecuente que aparezca uno de los mecanismos que más y mejor indican la falta de autoestima: la propensión a infravalorarnos. En ocasiones no es necesaria la competencia para que se den estos pensamientos y sensaciones, pero es cierto que siempre ayuda. Sentirte inferior a los demás es un claro signo de que no tienes una autoestima sana.

Al mismo tiempo, el hecho de considerar que no eres capaz de hacer algo, cumplir con algunos objetivos o alcanzar una meta, simplemente porque crees que no tienes la validez suficiente o la preparación necesaria, puede hacerte mucho daño. Es evidente que hay expectativas que no podemos lograr por diversos motivos, pero cuando esto se convierte en un pensamiento sistemático con respecto a cualquier idea y no se corresponde del todo con la realidad, se hace necesario vigilar la autoestima.

Autosabotaje

Uno de los puntos débiles que mejor ilustra la falta de autoestima es el autosabotaje. Se trata de las actitudes que ponemos en práctica para impedirnos a nosotros mismos cumplir con nuestros objetivos. Tiene mucho que ver con el hecho de infravalorarnos, pero en este caso nos centramos exclusivamente en nuestra capacidad para conseguir alcanzar una meta.

La falta de confianza en ti mismo puede limitarte mucho a la hora de marcarte unas metas y alcanzarlas, además de que inconscientemente llevarás a cabo acciones que no te lo permitan y que utilizarás para justificar tu supuesta incapacidad. Además de indicar falta de autoestima, este mecanismo puede incrementarla severamente y acabar derivando en episodios de estrés, ansiedad o incluso depresión.

Sentir presión por hacer algo, no lograrlo por impedimentos propios y la sensación de frustración que esto conlleva, puede hacer que un pequeño problema de autoestima acabe derivando en algo de mayor gravedad.

Complejos

Normalmente cuando hablamos de complejos siempre nos vienen a la cabeza los aspectos relacionados con la estética. Es cierto que son los más tangibles, porque además es otra de las carencias que suelen aparecer desde la infancia, respondiendo a los cánones estéticos que la sociedad nos impone a todos desde pequeños, aunque mucho más a las mujeres que a los hombres.

Sin embargo, esta presión no reside únicamente en el físico, sino también en otros factores como la economía, el nivel cultural o intelectual o incluso la posición laboral y social de la que podemos hacer gala.

En este caso, es importante tomar conciencia de que algunos de estos puntos siempre pueden ser mejorables mediante el esfuerzo, y cuando eso no sea posible, asumir que, aunque nadie es perfecto, todos tenemos virtudes y situaciones que a cualquiera le gustaría poseer; no merece la pena centrarnos exclusivamente en nuestros puntos débiles.

Pesimismo

El pesimismo tiene que ver con los pensamientos negativos mencionados anteriormente, pero enfocados constantemente en el futuro -ya sea inmediato, o a corto, medio o largo plazo-. No debemos confundirlo con pensar puntualmente que algo malo ocurrirá en el futuro, menos aún cuando tenemos motivos para pensar que eso puede suceder.

Se trata más bien de pensar en el futuro de manera obsesiva y hacerlo sistemáticamente con negatividad. Este tipo de propensiones que nos llevan a vivir de manera constante en el porvenir, pueden indicar carencias en la autoestima, pero también provocan dolencias como la ansiedad y el estrés tensional, por lo que conviene prestar atención lo antes posible y tratarlas a tiempo.

Miedo al qué dirán

El miedo al qué dirán forma parte de una concepción social que la mayoría de las personas tenemos totalmente arraigada: el encajar en nuestro entorno más próximo y en la sociedad en general. En este caso hablamos de otro de los mecanismos innatos en el ser humano, ya que es una mera cuestión de adaptación; no en vano, casi todos seguimos unos patrones en modas y comportamientos sociales que nos llevan a formar parte del conjunto o de algún grupo.

Sin embargo, cuando esto llega a lo obsesivo y tratamos de vivir agradando a los demás de manera constante, lo que estamos mostrando al mundo es que no tenemos, ni mucho menos, una autoestima sana. De hecho, el encontrarse permanentemente en este estado suele dar una mala imagen de uno mismo al resto, además de que es imposible gustar a todo el mundo, lo que acaba convirtiéndose en un círculo de retroalimentación que rara vez tiene un buen final.

Frustración

Otro de los sentimientos normales que experimentamos como seres humanos -y que en los términos adecuados no tiene porqué estar revelando problemas de autoestima- es la frustración. Cuando no conseguimos lo que pretendemos, se nos trunca una meta o un sueño por cualquier motivo o perdemos algo que parecía a nuestro alcance, es totalmente normal que nos sintamos frustrados.

El problema de la frustración viene de la baja tolerancia que a veces mostramos hacia ella y que, una vez más, es fruto de algunas de las vivencias en nuestra infancia. Cuando nos sentimos frustrados no estamos mostrando una falta de autoestima propiamente dicha, pero esto es algo que se da con frecuencia cuando la sensación es de derrotismo o de tristeza profunda y nos cuesta recomponernos; en estos casos la carencia es indiscutible.

Inseguridades

¿Cuántas veces en tu vida has oído hablar sobre la inseguridad? Seguramente miles, y esto es porque nos estamos refiriendo al indicativo más claro de una autoestima deteriorada. Podríamos decir incluso que la baja autoestima y la inseguridad en uno mismo son prácticamente sinónimos, pero realmente no es así. La una es consecuencia de la otra y viceversa: de nuevo observamos un proceso de retroalimentación entre problemas.

Si tienes una baja autoestima es normal que muestres inseguridad, de hecho, es prácticamente imposible que no la muestres -o que la sufras sin demostrarlo, porque a veces somos maestros en ocultar nuestras carencias-. Al mismo tiempo, si eres una persona insegura y tiendes a dudar de ti en cada paso que das, vas a ir mermando tu autoestima poco a poco, de modo que podemos decir que van de la mano y que, si crees que las sufres, deberías tomar cartas en el asunto.

Perfeccionismo

El último de los problemas más habituales en las personas con problemas de autoestima también suele venir desde la infancia. En esta ocasión hablamos del perfeccionismo, que una vez más puede llegar a ser muy positivo en pequeñas dosis, pero que puede convertirse en un fatal enemigo cuando aparece de manera abusiva.

La presión que cargamos sobre nuestros hombros nos provoca unas tensiones que pueden acabar convirtiéndose en el camino más corto hacia el estrés y sus consecuencias. La perfección no existe, buscarla nos ayuda a ser eficientes y a mejorar en todos los aspectos de la vida, pero la obsesión por alcanzarla demuestra carencias de autoestima y la falta de resultados en unos objetivos desmedidos -que tarde o temprano se hará perceptible- terminará por ahondar en ellas.

Factores comunes en los problemas de autoestima

Para aumentar la autoestima no sólo debemos prestar atención a los problemas más habituales que aparecen cuando ésta nos falta, también debemos fijarnos en los factores comunes que suelen propiciar estas carencias. Aunque no siempre son determinantes, estos aspectos te ayudarán a averiguar si realmente tienes que vigilar tu autoestima y cuáles han podido ser las causas que lo han motivado.

Como casi siempre que hablamos de salud mental, aparecen los factores internos, que son aquellos que vienen dados por nuestro carácter o personalidad -en ocasiones incluso por la propia genética-, y los factores que están determinados por asuntos externos, como las vivencias a lo largo de nuestra vida o el entorno social que nos rodea.

En cualquier caso, estos puntos pueden indicar propensión a la falta de autoestima, pero no son ni mucho menos definitivos, puede que no te identifiques con ninguno de ellos y tengas que cuidarla o que te veas reflejado en varios, pero la tengas perfectamente controlada. De igual modo es necesario conocerlos para entender de qué hablamos.

Factores internos

Para entender los factores internos, has de saber que también son denominados factores emocionales, lo que implica que dependen por completo de nuestras emociones y sentimientos. ¿De qué manera influyen estos aspectos en nuestra autoestima? Sencillamente, son el modo en que interpretamos todo aquello que nos sucede, ya se trate de circunstancias positivas o negativas.

Si una vivencia mínimamente negativa te hace hundirte y percibirlo como un fracaso, olvidando además otros sucesos positivos similares, no estás gestionando correctamente tus emociones y las consecuencias influirán en tus sentimientos y estado de ánimo, que a su vez perjudicarán tu autoestima. En estos casos es fundamental aprender a gestionar y equilibrar las emociones o buscar ayuda para hacerlo en caso de necesitarla.

Vivencias

En otro orden de cosas, los factores externos que influyen en nuestra autoestima dependen por completo de nuestras vivencias. Las relaciones con las personas que nos rodean, los sucesos y acontecimientos que vivimos a lo largo de nuestra vida desde la infancia, las circunstancias con las que nos encontramos y las experiencias que tenemos configuran de manera notable nuestros sentimientos y también la percepción que tenemos sobre nosotros mismos.

No obstante, estamos de acuerdo en que cada individuo actúa de forma diferente ante diversos recorridos vitales, una realidad que apunta directamente a los mencionados factores emocionales. Es evidente que la vida no presenta las mismas facilidades o dificultades para todo el mundo y que estos hechos influyen en cualquiera; no obstante, la manera en la que reaccionamos y cómo nos sentimos ante cualquier circunstancia también definen nuestra autoestima.

Principales síntomas de una baja autoestima

Los síntomas de una baja autoestima son la punta del iceberg de este problema, los aspectos que se dejan ver claramente e indican las carencias. Una vez que hemos visto otros asuntos relacionados con este mecanismo, nos queda atender a las consecuencias visibles de la dolencia. Puede que te ayuden a despejar dudas con respecto a si debes cuidar un poco más tu autoestima y tomar decisiones al respecto.

Y hablando de la toma de decisiones, la indecisión es un síntoma habitual en las personas con baja autoestima, algo que ocurre dada la inseguridad que sufren -otro síntoma- y que suelen mostrar ante quienes les rodean. No obstante, si sufres de baja autoestima también has podido pensar que no siempre lo muestras públicamente, puesto que la timidez es otra consecuencia de un problema que, de no tratarse, podría derivar directamente en aislamiento.

Los miedos, la dependencia de otras personas, la dejadez en aspectos estéticos, la necesidad constante de aprobación, la autocrítica, la negatividad, el pesimismo y el derrotismo también son síntomas que pueden reflejar una autoestima insana y que pueden empujar a quien la sufre a otros problemas más severos.

¿Cómo dejar atrás los problemas de autoestima?

Si te has sentido identificado con algunos de los aspectos que hemos comentado a lo largo de este texto, no te preocupes. Los problemas de autoestima son algo mucho más común de lo que creemos en la sociedad actual, y si se les presta atención a tiempo es perfectamente posible repararlos y mantener una autoestima sana. Si por el contrario consideras que es tarde, también tiene solución: ¡es un mensaje optimista que te ayudará a empezar a mejorar!

También es posible que no percibas ninguna similitud con lo que sientes en el texto porque no tienes realmente problemas de autoestima, porque tus sentimientos se encuentran enmarcados dentro de lo común o porque simplemente lo vives de un modo diferente a los que hemos relatado. En cualquier caso, tomar la decisión de cuidar tu autoestima siempre va a ser un acierto para evitar problemas presentes o futuros.

Cuida tu autoestima día a día

Pero ¿cómo cuido mi autoestima? Los patrones habituales relacionados con la salud mental en general, como practicar ejercicio frecuentemente, respetar el descanso que tu cuerpo necesita, dedicarte tiempo y disfrutar de tus aficiones o mantener una higiene mental a diario te ayudarán con total seguridad.

Para cuidarte en este aspecto de un modo más concreto y aumentar tu autoestima, has de tener en cuenta que cometerás errores como todo el mundo, pero que no siempre son tan graves como tú los percibes. Trata de comprenderte más, aprende a perdonarte, utiliza la benevolencia contigo mismo y evita los pensamientos negativos y pesimistas, así no te machacarás o torturarás como todos hemos hecho en alguna ocasión.

¿Cómo dejar atrás los problemas de autoestima?

Si te has sentido identificado con algunos de los aspectos que hemos comentado a lo largo de este texto, no te preocupes. Los problemas de autoestima son algo mucho más común de lo que creemos en la sociedad actual, y si se les presta atención a tiempo es perfectamente posible repararlos y mantener una autoestima sana. Si por el contrario consideras que es tarde, también tiene solución: ¡es un mensaje optimista que te ayudará a empezar a mejorar!

También es posible que no percibas ninguna similitud con lo que sientes en el texto porque no tienes realmente problemas de autoestima, porque tus sentimientos se encuentran enmarcados dentro de lo común o porque simplemente lo vives de un modo diferente a los que hemos relatado. En cualquier caso, tomar la decisión de cuidar tu autoestima siempre va a ser un acierto para evitar problemas presentes o futuros.

Tomar decisiones también te será útil, recuerda que la incapacidad a este respecto es uno de los problemas más comunes y un síntoma claro de una baja autoestima. Por último, si eres consciente de tus puntos débiles -que nunca está de más-, sé también consciente de que todos los tenemos y siempre se pueden mejorar, pero sobre todo valora tus puntos fuertes.

Busca ayuda y apoyo para mejorar tu autoestima

Si consideras que tus problemas de autoestima te han superado o van camino de hacerlo, la ayuda de un profesional te vendrá bien para controlarlos y mejorarlos poco a poco para evitar males mayores. En Tu Psicoayuda podemos ofrecerte el apoyo que necesitas de forma presencial o telemática y estaremos encantados de ayudarte a aumentar tu autoestima.