Factores que influyen en la autoestima

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Todos hemos experimentado esos momentos en los que nos sentimos geniales con nosotros mismos y nuestras habilidades, y luego hay veces en que sentimos que no podemos hacer nada correctamente. 

Nuestros sentimientos de autoestima pueden ser pasajeros, pero influyen en nuestras decisiones todos los días. 

La autoestima se refiere a cómo se siente una persona acerca de sí misma y hasta qué punto valora sus propias cualidades, habilidades y logros. 

La autoestima es importante porque puede tener un impacto profundo en nuestras vidas, afectando tanto nuestro bienestar psicológico como nuestro comportamiento.

Tener una autoestima sana es importante para nuestro bienestar general y para nuestra capacidad de enfrentar los desafíos de la vida. 

Cuando tenemos una autoestima sana, nos sentimos seguros y confiados en nuestras decisiones.

Factores que influyen en la autoestima
Factores que influyen en la autoestima

Esto también nos permite tener relaciones más saludables y equilibradas, ya que nos hace más capaces de establecer límites y de expresar nuestras necesidades y deseos de manera asertiva.

Por otro lado, cuando tenemos una autoestima baja, nos sentimos inseguros y poco valiosos. Esto puede afectar nuestra capacidad de enfrentar los desafíos de la vida y puede llevar a problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad. 

Además, cuando tenemos una autoestima baja, podemos ser más propensos a aceptar tratos poco saludables en nuestras relaciones y a no establecer límites adecuados.

Es importante recordar que la autoestima no es algo que uno tiene o no tiene, sino que es algo que se puede trabajar y mejorar.

Factores que influyen en la autoestima externos e internos

La autoestima puede ser influenciada por factores externos como las relaciones familiares, las relaciones con los pares, el rendimiento académico, la apariencia física, el uso de redes sociales, influencias culturales, mensajes de medios de comunicación y experiencias pasadas de éxito o fracaso. 

También pueden influir factores internos como los rasgos de personalidad y procesos cognitivos como la interpretación de eventos y percepción de situaciones. 

Por ejemplo, alguien que tiende a ser demasiado crítico al evaluar su propio rendimiento puede desarrollar una visión negativa de sí mismo a lo largo del tiempo si este hábito continúa sin control.

Además, las personas que consumen medios de comunicación que refuerzan los estándares de belleza irrealistas pueden desarrollar niveles más bajos de autoestima debido a sentirse inadecuadas o inferiores en comparación con estas imágenes idealizadas que se presentan en la cultura popular.

La genética también puede desempeñar un papel en la autoestima, especialmente en lo que respecta a los genes relacionados con rasgos de personalidad como la extroversión o la neuroticismo pueden afectar la autoestima general de una persona.

Algunas personas son naturalmente más confiadas y tienen una mayor sensación de autoestima, mientras que otras pueden tener dificultades para mantenerla. 

Esto puede ser observable desde temprana edad y puede ser una parte importante de su personalidad. 

Por otro lado, otras personas pueden tener una tendencia a la inseguridad y la autoestima baja debido a sus genes.

Sin embargo, la genética es solo una parte del rompecabezas.

Las experiencias tempranas, especialmente durante la infancia, también pueden tener un gran impacto en la autoestima de una persona. 

Si recibimos amor y apoyo de nuestros padres y cuidadores durante la infancia, es más probable que tengamos una autoestima más alta. 

Por otro lado, si somos ignorados o tratados de manera negligente por aquellos que nos rodean, puede ser más difícil desarrollar una autoestima sana.

Cómo nos trataron nuestros padres y cuidadores, y los mensajes que recibimos de ellos, también tiene un gran impacto en cómo nos vemos a nosotros mismos.

Si durante la infancia aprendimos a confiar en nosotros mismos y en nuestras decisiones, es más probable que tengamos una autoestima más alta en la vida adulta. 

Por otro lado, si durante la infancia aprendimos a depender de los demás para recibir aprobación y sentirnos valiosos, es más probable que tengamos una autoestima más baja en la vida adulta.

Finalmente, nuestros logros y fracasos tienen una influencia significativa en la forma en que nos vemos a nosotros mismos.

Nuestra autoestima está inextricablemente vinculada con nuestros éxitos y fracasos. 

Cuando nos sentimos en la cima del mundo después de completar con éxito una tarea, nuestro orgullo en nosotros mismos aumenta; por el contrario, cuando fallamos en algo, nuestras esperanzas pueden desvanecerse y sentimientos de baja moral pueden empezar a surgir. 

Por lo tanto, debemos recordar que el fracaso es una experiencia pasajera y que se trata de cómo respondemos después y las lecciones que nos llevamos de esa experiencia lo que realmente importa a la hora de construir una autoestima sólida.

¿Por qué es importante la autoestima?

La autoestima juega un papel importante tanto en la salud mental como en la salud física porque afecta directamente cómo las personas se perciben a sí mismas y cómo interactúan con los demás. 

Aquellos con altos niveles de autoestima tienden a tener más confianza en sus habilidades, lo que lleva a mayor éxito en entornos escolares y laborales; mientras que aquellos con bajos niveles a menudo carecen de motivación para lograr metas debido a sentirse indignos o inadecuados en comparación con los demás que les rodean. 

Además, estudios han relacionado las habilidades de regulación emocional pobres, que son más comunes entre aquellos con bajos niveles de autoestima, con diversos problemas de salud mental como la depresión y los trastornos de ansiedad, que pueden afectar gravemente la calidad de vida si no se tratan. 

La baja autoestima también se ha demostrado que aumenta el riesgo de problemas de abuso de sustancias entre los jóvenes adultos debido a utilizar sustancias como mecanismo de afrontamiento para lidiar con pensamientos o sentimientos negativos sobre uno mismo.

¿Cómo podemos mejorar la autoestima?

Mejorar la autoestima puede ser un proceso desafiante y continuo, pero hay muchos pasos que se pueden tomar para ayudar a fomentar sentimientos más positivos de valor propio. 

Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudar a mejorar la autoestima:

  • Tomarse tiempo para uno mismo para participar en actividades significativas que brindan alegría y realización.
  • Rodearse de personas que te apoyen y te alienten a alcanzar tu máximo potencial.
  • Desafiar pensamientos negativos con afirmaciones realistas y basadas en la evidencia.
  • Reconocer los logros personales.

Acude a un especialista

Si crees que tienes una imagen distorsionada de ti o te has dado cuenta que te valoras poco, quizás sea una buena idea contactar con un psicólogo especialista en autoestima.

Has de saber que tener una baja autoestima, por lo general, sufrimiento para la persona que lo padece; pero es que además, está influyendo en cómo te relacionas con tu entorno, con tus amigos, familia y con tu pareja.

Es importante recordar, sin embargo, que nadie puede hacerte sentir bien contigo mismo, sólo tú puedes hacerlo. Pero una psicóloga te podrá ayudar dándote las herramientas para que tu autoestima mejore.

Con determinación, dedicación y con un poco de ayuda es posible tomar el control de cómo nos vemos a nosotros mismos y construir confianza en nuestra capacidad para tener éxito.

Otro factor que influencia la autoestima es establecer metas realistas y alcanzables. 

Si siempre estamos estableciendo metas que son demasiado altas o inalcanzables, es probable que nos sintamos frustrados y sin éxito, lo que puede afectar negativamente nuestra autoestima. 

En cambio, si establecemos metas realistas y alcanzables, nos sentiremos más logrados y exitosos, lo que puede mejorar nuestra autoestima.

También es importante aprender a decir «no» y establecer límites. 

A veces, podemos sentirnos agobiados si siempre estamos haciendo cosas que no queremos o que van en contra de nuestros propios valores y límites. 

Aprender a decir «no» y establecer límites puede ayudarnos a sentirnos más en control de nuestras vidas y a tener una autoestima más alta.

Preocúpate por ti mismo y por tus necesidades y toma tiempo para hacer cosas que te hagan sentir bien contigo mismo.

Practicar el autocuidado y la atención a uno mismo es la base de una buena autoestima.

Asegúrate de que la forma en que te hablas a ti mismo sea amable y alentadora; reemplaza el autodiscurso negativo con críticas constructivas en su lugar. 

Rodéate de personas positivas y que te apoyan. 

Las personas con las que pasamos tiempo pueden tener un gran impacto en cómo nos sentimos acerca de nosotros mismos. 

Trata de rodearte de personas que te apoyen y te alienten a alcanzar tus metas y tener una actitud positiva hacia ti mismo.

Cuida buenas relaciones que te alienten a ser tu mejor sin sacrificar tus valores o metas; estos sistemas de apoyo pueden proporcionar un sentido de validación cuando sea necesario. 

Aprende a manejar los pensamientos negativos y la crítica interna. 

A veces, podemos tener pensamientos negativos sobre nosotros mismos que pueden afectar nuestra autoestima. Trabaja en desafiar estos pensamientos y en aprender a ser más amable contigo mismo.

Aprender a celebrar los logros y el progreso. 

Es fácil centrarse en lo que nos falta y olvidar lo que hemos logrado. Trata de tomar un momento cada día para celebrar tus logros y el progreso que has hecho.

Aprender a perdonarse a uno mismo y a los demás. 

El perdón puede ser difícil, pero es importante para nuestra autoestima y nuestra relación con los demás. 

Trabaja en aprender a perdonar a ti mismo y a los demás cuando se equivocan.

Acepta los errores como parte del proceso de aprendizaje sin tener demasiado culpa o duda; la perseverancia al final paga, siempre y cuando no te rindas. 

¡Con paciencia y consistencia, es posible mantener el autoestima saludable a largo plazo!

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