Qué es el duelo patológico, cuáles son sus síntomas y cómo puedes superarlo

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La palabra duelo viene del latin dolus, significa dolor y es la palabra que quizás mejor representa el sentimiento que se tiene ante una pérdida. Podría ser la muerte de un ser cercano, mascota o la pérdida de un empleo, entre otras cosas. Lamentablemente, todos experimentamos el duelo tarde o temprano durante nuestras vidas. 

Pero, ¿qué ocurre si sentimos que vivimos en un estado de duelo constante? Probablemente estemos sufriendo un duelo patológico o complicado. Sigue leyendo para aprender más sobre este tipo de duelo. 

Cuáles son las diferencias entre un duelo normal y un duelo patológico

Para entender mejor las características del duelo patológico, es necesario que conozcamos un poco más los detalles del duelo normal. A pesar de no ser agradable, el duelo se considera necesario para gestionar nuestras emociones y así poder continuar con nuestras vidas sin la persona fallecida o sin la pérdida. 

Cuando nos enfrentamos ante una pérdida, el duelo nos permite adaptarnos a la nueva situación sin esa persona, mascota, o cosa y todos pasamos por diferentes etapas. Hay que tener en cuenta que no todo el mundo experimenta el duelo de la misma manera, pero ante la muerte de un ser querido, la mayoría pasan por las mismas fases. 

Normalmente, ante la noticia de la  pérdida de un ser querido la persona entra en shock, sufre dolor y tristeza y finalmente, tras aceptar lo ocurrido, es capaz de continuar con su vida y recordar al ser querido sin sentirse mal y sin que afecte a su vida cotidiana. Es decir, existe una mejora aparente. 

Segun la psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross el duelo tiene cinco etapas por las que casi todo el mundo pasa tras la muerte de un ser querido:

Negación 

La negación va a menudo de la mano del shock: ante la triste noticia de la muerte de un ser querido, es común escuchar frases como “Aún no me lo creo” o “no es verdad”. La negación también aparece en el comportamiento: actuar como si no hubiese pasado nada o como si no fuera tan importante. 

Ira

La ira suele aparecer cuando nos damos cuenta que la pérdida es irremediable, que no hay marcha atrás. Suele ser más aparente cuando no hemos podido despedirnos de la persona o cuando la muerte es repentina. 

Negociación

Esta fase es muy común en enfermos terminales, ya que implica el sentimiento de esperar que nada cambie tras la pérdida. En enfermos terminales se traduciría en buscar terapias alternativas, por ejemplo, incluso sabiendo que no hay nada más que hacer. 

Depresión

Al cabo de un tiempo asumimos la pérdida y esto nos lleva a un estado depresivo y lleno de tristeza y desesperación. Para muchas personas, la muerte de un ser querido puede hacerles creer que la vida ya no tiene sentido. 

Aceptación 

Por último, aceptamos que, inevitablemente, la muerte forma parte de nuestras vidas y llegamos a un estado de calma. Es a partir de entonces que podemos continuar con nuestras vidas, recordando a la persona fallecida pero sin que esto nos evite seguir con nuestras obligaciones. 

El duelo es un proceso natural que forma parte de nuestras vidas y la duración depende de cada persona y situación. No obstante, cuando los síntomas del duelo normal no mejoran en mucho tiempo y aumentan en intensidad, estamos ante un caso de duelo patológico. La diferencia entre el duelo normal y el patológico es, pues, la intensidad y duración de los síntomas y la incapacidad de volver a la vida normal tras un largo periodo de tiempo. El duelo normal es un proceso psicológico, no patológico, ya que la muerte forma parte de nuestras vidas y tenemos que tener en cuenta que estar triste por un tiempo no significa estar deprimido, lo cual es un cuadro clínico. 

Síntomas del duelo patológico y cómo reconocerlo

Durante los primeros meses tras la pérdida, los síntomas del duelo y el duelo patológico son muy similares, pero en el caso del duelo complicado no se observa una mejora, sino que empeoran notablemente. Los síntomas más comunes son los siguientes: 

  • Tristeza profunda y dolor 
  • No dejar de pensar en la persona fallecida
  • Falta de concentración
  • Atención extrema a los recuerdos de la persona fallecida 
  • Anulación de los recuerdos
  • Deseo o añoranza intensos
  • Negación de la muerte
  • Distanciamiento
  • Resentimiento por la pérdida
  • Pensar que la vida no tiene sentido
  • Falta de confianza en los otros 
  • Incapacidad de disfrutar de la vida 

Además de los síntomas ya mencionados, el duelo patológico suele hacer que la persona tenga problemas para llevar a cabo las actividades cotidianas y se aisle de los demás. Suelen aparecer también sentimientos de culpa o pensar que se ha hecho algo mal o incluso que se podría haber evitado la muerte. En algunos casos aparecen pensamientos suicidas, al sentir que no pueden afrontar la vida sin el ser querido. 

Cuándo pasamos a sufrir un duelo patológico

Es difícil saber exactamente cuando pasamos a sufrir un duelo patológico, ya que cada caso es distinto, pero cuando la intensidad del duelo no disminuye en los meses tras la muerte de un ser querido, podemos concluir que el duelo es patológico. 

Hay personas que son más vulnerables que otras y hay circunstancias que nos hacen más propensos a sufrir un duelo complicado:

  • Cuando la muerte es repentina e inesperada 
  • Muerte por catastrofe, multiple o por suicidio
  • Cuando alguien muere tras una larga enfermedad, el cuidador principal suele sentirse vacío 
  • Cuando la persona ha sufrido ya pérdidas en el pasado 
  • Cuando la persona no tiene un soporte familiar y social establecido o adecuado
  • Cuando la persona sufre de adicciones 

Además, si la salud física y mental no era ideal antes de la pérdida, la persona es incluso más vulnerable a sufrir un duelo patológico. 

Cómo es el tratamiento del duelo patológico

El tratamiento del duelo patológico dependerá de cada caso, un profesional estudiará tu situación personal y elegirá un tratamiento que se adecue a tus circunstancias. 

Normalmente para el duelo complicado se pone en práctica un tratamiento psicoterapéutico llamado “terapia para el duelo complicado”, parecida a las terapias utilizadas para tratar la depresión y el estrés postraumático. Este tratamiento es efectivo tanto de forma individual como en grupo. 

Durante la terapia, el paciente podrá:

  • Informarse acerca del duelo complicado y la terapia utilizada
  • Explorar temas como reacciones y síntomas del duelo y cómo adaptarse a la pérdida sufrida
  • Plantearse maneras para volver a definir metas en la vida
  • Mantener conversaciones imaginarias con el ser querido 
  • Pensar en las circunstancias de la muerte para tratar la angustia
  • Procesar los pensamientos y las emociones 
  • Mejorar o aprender estrategias para hacer frente a este tipo de situaciones
  • Reducir los sentimientos de reproche y culpabilidad 

El objetivo final de la terapia es reducir la intensidad del duelo y del sufrimiento, promover la recuperación de las relaciones con otras personas y apoyar a la persona para que se reincorpore en la vida diaria. 

Además de la psicoterapia, y en caso de depresión clínica, los antidepresivos pueden ser útiles en algunos casos. 

Cuándo contactar con un profesional

Si ha pasado un año tras la pérdida de un ser querido y no se observan mejoras o si aparecen pensamientos suicidas. También es importante contactar con un profesional si la persona se siente incómoda o desbordada con sus pensamientos. 

Si sientes culpa o emociones negativas de ira o de odio, o estás abandonando el cuidado personal, te has aislado de tus familiares o amigos o incluso has caído en el consumo excesivo de alcohol, drogas o medicinas, es muy recomendable que contactes con un profesional lo antes posible. 

Si estás pasando por un mal momento, si estás en duelo y crees que está yendo a más, el momento de encontrar soluciones es ahora. Pide cita en uno de nuestros centros.

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