Todos los sesgos cognitivos detallados y explicados

Los sesgos cognitivos existen.

Es más, tú estás procesando información en estos momentos mediante sesgos cognitivos.

Si te esfuerzas mucho podrás ser consciente de algunos de ellos, pero es prácticamente imposible que puedas ser consciente de todos los sesgos cognitivos con los que procesas toda la información que se te presenta día tras día.

Sin embargo, es conveniente conocerlos, porque te ayudará a saber cuando estás cayendo en uno de ellos.

Sesgos cognitivos
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¿Qué es un sesgo cognitivo?

Un sesgo cognitivo es un atajo que toma nuestro cerebro para procesar la información de manera más rápida y que por contrapartida la distorsiona.

Los sesgos cognitivos son desviaciones en los procesos mentales que como consecuencia te pueden llevar a un juicio inexacto por ser un juicio irracional.

Sesgos cognitivos
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¿Por qué aparecen los sesgos cognitivos?

Los sesgos cognitivos tienen un origen evolutivo, es decir, no son azarosos sino que tienen una función, generalmente social o de economía cognitiva.

Hay sesgos cognitivos que tienen la función de cohesionar un grupo de individuos, pagando el precio de la inexactitud en las valoraciones, como podría ser el “sesgo de comportamiento de grupo”.

Hay otros sesgos que evitan la sobrecarga en los procesos mentales, limitando la información que nuestra mente capta y almacena, como el “sesgo de “sesgo de información selectiva”.

Pero es importante resaltar que entender un sesgo cognitivo como simplemente un error en los procesos de información no es correcto ni nos sirve para entender qué es un sesgo cognitivo. Un sesgo es, en todo caso, un error evolutivamente seleccionado.

¿Cuál es la relación entre los sesgos cognitivos y las ciencias sociales?

Los sesgos cognitivos generan errores y tendencias en la forma de pensar de las personas. Así pues, conocer estas tendencias es estar un paso por delante.

Por este motivo, los sesgos cognitivos se utilizan mucho en el sector de la publicidad bajo el nombre de “neuromarketing”.

Dos sesgos cognitivos que se suelen utilizan en marketing son el sesgo de anclaje en combinación al sesgo de aversión a la pérdida. Ambos los explicaremos más adelante.

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Disponibilidad heurística

La disponibilidad heurística o heurística de la disponibilidad es el sesgo cognitivo por el que se tiene más en consideración los eventos más recientes a los que hayan sucedido con anterioridad para tomar una decisión.

Este sesgo se basa en una adaptación de nuestro cerebro para el ahorro de energía en la toma de decisiones. Recurrimos a hecho más recientes por tener un acceso más rápido y más sencillo a estos recuerdos.

Por este motivo se tenderá a tener mucho más en cuenta hechos recientes a hechos más lejanos en el tiempo.

Ejemplo de sesgo por heurística de la disponibilidad

Un ejemplo comprensible de la heurística de la disponibilidad es el relacionado con la criminalidad. 

Si en nuestra ciudad el índice de delincuencia es bajo (no hemos sufrido un atraco nunca en nuestras vidas) pero recientemente hemos leído una noticia en la que han asaltado a alguien en nuestra ciudad o incluso en ciudades relativamente lejanas, podemos llegar a la conclusión de que las calles no son seguras, a pesar de tratarse de un hecho aislado o incluso aislado y alejado espacialmente de nosotros.

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Efecto arrastre

Muy utilizado en el marketing, el efecto de arrastre o efecto bandwagon es el sesgo cognitivo por el cual consideramos que algo es mejor cuanta más gente participe de ello.

Este sesgo es muy común en todos los grupos de edad, pero es particularmente llamativo durante la adolescencia. Tenemos una tendencia natural a seguir a nuestros iguales allá a donde vayan. Por este motivo se le llama también comportamiento gregario.

Ejemplo de efecto de arrastre

Si enciendes la televisión, no tardarás en encontrar un anuncio donde te indiquen que más de 1.000.000 de clientes no pueden equivocarse.

También es habitual encontrar mensajes en el que te indiquen: “Ya estamos todos, solo faltas tú”.

El efecto de arrastre también se utiliza mucho en política. Los políticos tienden a rodearse de sus allegados en cada una de sus intervenciones. 

Rara es la imagen de un político sin tener todo el plano ocupado por otros militantes del partido. Esto les ofrece este halo de veracidad de este sesgo.

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Efecto de primera impresión

También conocido como efecto halo.

“La primera impresión es la que cuenta”. Todos conocemos este dicho, que es muy cierto y que está haciendo referencia al efecto halo.

El efecto de primera impresión es un sesgo cognitivo por el que amoldamos las siguientes experiencias que tengamos de un sujeto a la primera que hayamos vivido.

Por este motivo, daremos más importancia a las primeras experiencias que tengamos de una persona que a las siguientes.

Ejemplos de efecto de primera impresión o efecto halo

Podemos hacer un experimento mental para entenderlo perfectamente:

Si vemos a una persona vestida de traje, elegante y bien peinada y la vemos posteriormente con un chándal o con vestimenta informal, pensaremos que posiblemente sea su día libre y que se va a hacer ejercicio.

Sin embargo, si vemos a una persona con chándal y posteriormente nos la encontramos trajeada, podemos pensar que tiene una entrevista de trabajo.

Sin darnos cuenta, estamos atribuyendo el estatus social a la primera impresión que hemos tenido de esta persona.

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Pensamiento de grupo

Es el sesgo cognitivo por el que un conjunto de personas cohesionadas puede tomar decisiones irracionales únicamente para tomar una acción conjunta o con la que todos se sientan conformes.

Ejemplo de pensamiento de grupo

Seguramente te haya sucedido.

Inicias una excursión con tus amigos para ir a un lugar en el que solo se puede ir con un coche. Así que se inicia un debate sobre quién ha de poner el coche.

Nadie quiere poner el coche para recoger al resto, incluso pagándose los gastos del transporte. Así que se decide que cada cual vaya con el suyo. Haciendo necesario que todos los miembros del grupo utilicen su vehículo.

Esta decisión se acepta por todos, pero es sin duda una decisión que los perjudica a todos.

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Resistencia reactiva

La resistencia reactiva es el sesgo por el que siempre vamos a ejercer resistencia a cualquier decisión impuesta, especialmente si consideramos que no se ha tenido en cuenta nuestro punto de vista.

Este sesgo está en cierto modo relacionado con el comportamiento pasivo agresivo, ya que cuando no se tiene capacidad de oponerse directamente a la orden impuesta, se tiende a ejercer la orden de forma lenta, deficiente o incluso se puede llegar a recurrir al sabotaje.

Ejemplo de resistencia reactiva

La resistencia reactiva se da principalmente en el mundo empresarial, donde existe una jerarquía.

Las órdenes de un jefe autoritario suelen recibirse con resistencia reactiva. Pueden ser órdenes perfectamente racionales, pero se tenderán a percibir con hostilidad.

De ahí que exista tanto cuidado en el mundo del business por hacer partícipe a los empleados de las decisiones de la empresa, o al menos que formen parte de una cierta cultura de empresa que los haga sentirse integrados.

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Sesgo de anclaje

El sesgo de anclaje tiene relación con el sesgo de primera impresión. De hecho es el mismo sesgo, solo que se aplica a los números y se utiliza mucho en el marketing.

El sesgo de anclaje es la tendencia que tenemos a llevarnos por las primeras percepciones, en este caso percepciones sobre los número o los precios.

Si nos presentan un número alto, lo asociaremos a los datos relacionados con el número y también lo asociaremos a los datos de otras cuestiones sin relación alguna. ¡Se nos imprime la impresión de ese número para todo lo que se nos presente detrás!

Ejemplo de sesgo de anclaje

El sesgo de anclaje se asocia al marketing de teletienda, donde te presentan un producto con un valor en precio elevado. Cuando termina el anuncio, te ofrecen el doble de producto por un precio muy inferior.

Siempre se utiliza el mismo patrón. Y se utiliza porque funciona.

Pero también se utiliza en cualquier otra área de la mercadotecnia. Cualquier oferta con un precio ancla, está utilizando el sesgo de anclaje.

Si te indican en rebajas el precio original del producto, sentirás de forma irracional que es más barato ¡Incluso cuando ese precio original jamás haya existido! Es tan eficiente que están prohibidas este tipo de trampas.

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Sesgo de confirmación

Pocas cosas hay que nos gusten más que el que nos den la razón.

Estar en lo cierto es algo agradable. Esto es así.

Pues de esto trata el sesgo de confirmación. Tendemos a tener en consideración y recordar las ideas o posturas que refuerzan nuestras creencias, más cuando se tratan de cuestiones con un fuerte arraigo emocional.

También está relacionado con el sesgo de confirmación la tendencia a interpretar cualquier prueba como una confirmación de las propias creencias.

Ejemplo de sesgo de confirmación

Recuerda cualquier debate político y acalorado en la televisión. No te costará, porque hay muchos y a diario.

Fíjate como tenderás a prestar atención a la persona que de hecho esté defendiendo una postura que consideres cercana a la tuya.

Por otro lado, otro efecto del sesgo de confirmación es la tendencia a leer y compartir frases célebres que interpretemos que están reforzando nuestro punto de vista.

Sesgo de correspondencia

Sesgo de correspondencia

También conocido como error fundamental de la atribución.

El sesgo de correspondencia describe la tendencia que tenemos a atribuir las causas de los actos de los demás a sus rasgos de personalidad, infravalorando otro tipo de causas como las circunstancias.

Otra forma de explicar el sesgo de error fundamental de la atribución es que tendemos a representarnos las causas de las acciones de otras personas a través de decisiones y motivaciones internas y a la vez menospreciamos las fuerzas externas.

Ejemplo de sesgo de correspondencia

Este sesgo se entiende con facilidad cuando exponemos situaciones que nos molestan, realizadas por otras personas.

Piensa que has quedado con un amigo, y que tarda. Estás molesto, y empiezas a pensar en por qué está tardando tanto.

Así que te lo imaginas saliendo tarde de casa, porque estaba viendo su programa favorito que sabes que lo están emitiendo a esa hora o que, como es muy despistado, seguro que no se ha puesto una alarma.

Esto puede ser así, o puede que no.

Quizás simplemente ha tenido un percance que no ha podido controlar (se le ha pinchado una rueda, por ejemplo) pero en ningún momento hemos pensado en esta posibilidad.

Sesgo de correspondencia
Sesgo de impacto

Sesgo de impacto

El sesgo de impacto describe la tendencia que tenemos a magnificar un posible evento adverso en el futuro.

Tenemos una tendencia irracional a suponer que las situaciones que no nos gustan serán mucho peores de lo que en realidad son.

Ejemplo de sesgo de impacto

Un ejemplo que todos hemos tenido que vivir es la visita a la sala de un dentista.

Desde luego, empastar una muela no es algo agradable, pero es muy habitual pasarse semanas pensando en la cita con el dentista. Cuando finalmente se llega a la consulta de este especialista, lo que más duele (o lo único que puede doler) quizás sea el pinchazo de la anestesia y poco más.

A los 30 minutos se ha terminado algo que te puede haber estado atormentando de forma irracional dos semanas.

Sesgo de impacto
Sesgo de observación selectiva

Sesgo de observación selectiva

El sesgo de observación selectiva describe nuestra tendencia a prestar atención únicamente a aquello que nos preocupa o que nos interesa, dejando en segundo plano todo lo demás.

Este sesgo se considera una adaptación de nuestro cerebro para evitar la sobrecarga de información y su procesamiento, evitando de esta forma el desbordamiento de nuestra mente.

Es importante resaltar que el sesgo de observación selectiva no describe la tendencia a percibir las cosas que nos preocupan, sino la falta de atención a todo lo demás.

Ejemplo de observación selectiva

Suele ponerse el ejemplo de las embarazadas. Parece ser que es algo verdaderamente llamativo para aquellos que van a ser padres.

Cuando se recibe la noticia de que se está esperando descendencia, de repente los futuros padres empiezan a prestar atención a la gente que está en la misma situación, ya que pasa a ser una cuestión que les preocupa.

Como consecuencia, se tiene la percepción de que las mujeres embarazadas se han multiplicado.

Sesgo de observación selectiva

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