Fobias
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¿Qué son las fobias? Cómo diferenciarlas del miedo y hacerles frente.
¿Qué vas a encontrar en este texto?

Las fobias son uno de los aspectos más incontrolables de la psicología humana, aunque hayamos escuchado hablar de ellas miles de veces, son un gran desconocido para quienes no las sufren de manera directa o indirecta, a través de una persona de su entorno cercano. Aprender a gestionarlas en primer lugar, y tratarlas hasta hacerlas desaparecer por completo o atenuarlas notablemente es un auténtico reto, pero es posible.

En el artículo de hoy vamos a hablarte de ellas, de cómo actuar si crees que sufres alguna y de cuáles son las consecuencias de no tratarlas. Si tienes una fobia, también te interesará conocer cuáles son sus causas y qué tipos existen, de manera que sepas identificarla mejor para poder controlarla.

A lo largo de la historia se han reportado casos de un inmenso número de fobias diferentes, por eso también te hablamos de las más comunes y de las más curiosas o menos habituales. ¿Te gustaría saber si necesitas tratamiento ante una fobia? Vamos a adentrarnos en este mundo: desde su significado hasta llegar a sus posibles tratamientos.

¿Qué es una fobia?

Si recurrimos a la etimología, la fobia nos llevará al Olimpo de los dioses griegos de la mano de Fobos, que era la personificación del miedo y el terror; su homólogo en la era de los romanos era conocido como Timor. ¿Te resultan familiares estos nombres? Lo que tenemos claro es que hablamos de un tipo de dolencia estrechamente relacionada con los temores que sufrimos todas las personas a lo largo de nuestra vida.

Por otra parte, y volviendo al presente, la American Psychiatric Association define las fobias como el “miedo incontrolable, irracional y persistente a un objeto, una situación o una actividad”.

Y el miedo es, al igual que la ansiedad, un mecanismo intrínseco al ser humano. Ambos son mecanismos positivos, que nos ayudan a estar alerta ante cualquier peligro para poder huir o enfrentarnos a él. Sin embargo, una vez más, los excesos psicológicos convierten aspectos positivos en negativos y desatan problemas de salud mental nada agradables para quienes los sufren.

De hecho, la fobia está catalogada como un tipo de trastorno de ansiedad, uno de los más habituales que nos encontramos. Se trata de un desorden que conlleva un temor desmedido e irracional hacia situaciones, objetos o animales que apenas presentan peligro alguno o son completamente inofensivos. Pero ¿en qué momento estos temores pasan a convertirse en fobias y por qué?

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¿Cuándo y por qué aparecen las fobias?

Las fobias suelen aparecer en edades tempranas, generalmente lo hacen en la infancia o en la adolescencia, aunque también pueden manifestarse en la edad adulta temprana. Lo que a priori puede parecer un miedo en la niñez, puede derivar en un temor incontrolable con el paso de los años si no se gestiona bien, por lo que éste es un aspecto al que habría que prestar atención.

Normalmente asociamos las fobias a traumas o vivencias desagradables relacionadas con el temor en cuestión, aunque no siempre tiene porqué ser así. En cualquier caso, este problema aparece porque, como decimos, el paciente tiene un miedo excesivo que no ha logrado ni puede controlar. Más adelante, a la hora de hablar de las causas concretas de cualquier fobia, profundizaremos en dicha cuestión.

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Síntomas habituales que acompañan a las fobias

A la hora de hablar de los síntomas habituales en cualquier fobia, se hace necesario hacer una clasificación de diferentes tipos. Por un lado, nos encontramos con los síntomas conductuales, que se hacen visibles al observar el comportamiento de quien la padece; no obstante, se trata de un síntoma complicado de percibir, ya que quien lo sufre no lo demostrará abiertamente de forma habitual.

Por otra parte, los más evidentes son los síntomas físicos, que dan muestras de que quien los vive está sufriendo en ese momento por la fobia que presenta. En la mayoría de los casos y cuando el temor es extremo y real es muy complicado evitarlos, por lo que éstos sí que resultan fácilmente perceptibles para el entorno de quien los padece.

Por último, y quizá el aspecto más importante de todos, hemos de señalar los síntomas de carácter psicológico, que forman parte del trastorno al mismo tiempo que son causa y consecuencia del mismo normalmente. Aunque sea una obviedad, cabe indicar que son precisamente el centro de todas las fobias y que controlándolos se está dando un gran paso hacia la mejoría.

Síntomas perceptibles en la conducta

Quien padece una fobia y es consciente de ello, va a repetir una conducta con asiduidad cada vez que considere que ese peligro en cuestión acecha. Se trata de evitarlo por completo, un acto que puede parecer productivo a la hora de gestionar ese miedo intenso, pero realmente ocurre todo lo contrario: al evitar la situación de manera constante nunca se obtiene la demostración de que ese terror es irreal e irracional, por lo que se está alimentando.

Síntomas que me manifiestan de forma física

Por otro lado, los síntomas que aparecen de forma física en las fobias son muy similares a algunos de los que nos podemos encontrar en el trastorno de ansiedad en general, ya que, como hemos mencionado, se trata de un problema integrado en dicho grupo. Así pues, hablamos de cambios en el ritmo de la respiración y de los latidos del corazón, sudoración anormalmente excesiva, presión y dolor de pecho, sequedad bucal, mareos y dolores de cabeza o incluso temblores, habitualmente relacionados con el miedo.

Ante un episodio de estas características, si se cumplen varios de los patrones que acabamos de señalar y se dan ante un supuesto peligro concreto, podemos certificar que estaríamos hablando de una fobia. Además, dependiendo del número de sensaciones que se cumplan y, sobre todo, de su intensidad, no sería descabellado hablar de un ataque de pánico.

Síntomas psicológicos

Los síntomas psicológicos y emocionales en lo que respecta a las fobias van a ir siempre ligados a la percepción de quien las sufre. Generalmente, el hecho de vivir este problema es fruto de una pequeña distorsión de la realidad, que hace que los temores que se sienten lleguen a ser desproporcionados y poco realistas con relación al supuesto peligro que los despierta. Los estímulos se perciben de manera exagerada y, por tanto, las respuestas también lo son.

Tipos de fobias

A la hora de hablar de tipos de fobias, no nos referimos a las variantes del problema en sí, sino a los dos grandes grupos en los que la psicología las suele enmarcar. Por una parte, haremos referencia a las fobias específicas, también conocidas como fobias simples y mucho más comunes que las que podemos ver, por otra parte, en la otra tipología, que engloba lo que se conoce como las fobias complejas.

Por otro lado, dentro de las fobias complejas -que en cualquier caso se relacionan con temores sociales- podemos subdividir el grupo entre fobias sociales y agorafobia, cuyas especificaciones podrás leer a continuación.

Saber diferenciar los grupos en los que se incluye tu fobia o la de alguien de tu entorno cercano siempre será útil para llegar a determinar, entre otros aspectos, su grado de gravedad, sus posibles tratamientos y las consecuencias que puede tener para vuestro día a día.

Fobias específicas

Las fobias simples son aquellas que vienen dadas por un temor desmedido hacia algo en concreto. Aquí podemos incluir objetos, animales, fenómenos naturales, las alturas, volar, y cualquier situación que se pueda calificar como concreta. Teniendo en cuenta esta definición, un dato que resulta sorprendente es que la gran mayoría de las personas que sufren este trastorno no lo sufren únicamente hacia una cosa, sino que suelen presentar temores hacia más de un peligro.

Fobias complejas

Las fobias complejas son aquellas que tienen que ver con los miedos sociales y tienen consecuencias de mayor alcance que las anteriores. La razón de su gravedad reside en que en este caso no son fácilmente evitables: mientras que en una fobia específica bastaría con huir o evitar el peligro en cuestión -aunque no sea lo más recomendable-, cuando hablamos de fobia social, es prácticamente imposible desprenderse por completo de la supuesta amenaza.

Fobias sociales

Las fobias sociales engloban aquellos temores que dificultan o imposibilitan la realización de actividades normales delante de otras personas. Hablar en público o llevar a cabo cualquier tipo de acción que centre la mirada de los demás, puede llegar a suponer un auténtico suplicio para quienes padecen esta dolencia. Además, los síntomas físicos más visibles y notorios no ayudan nada en el momento en el que alguien está sufriendo uno de estos episodios.

Agorafobia

Quizás la tipología más compleja y problemática dentro de las fobias. El concepto Ágora procede también de la antigua Grecia, donde significa simplemente “plaza”. De aquí se extrae un término que hace referencia al temor irracional hacia los espacios abiertos y las aglomeraciones, pero paradójicamente, hay expertos que también incluyen aquí el temor a los espacios cerrados -claustrofobia-. Y es que se trata de una fobia que se identifica con el miedo a no poder escapar de cualquier posible peligro por parte de quien lo sufre.

En muchos casos, esta tipología supone un problema severo de salud mental que puede llegar a ser incluso incapacitante, por eso es fundamental diagnosticarlo a tiempo y tratarlo a la mayor brevedad posible. La agorafobia puede derivar, por su complejidad, en depresiones y otras dolencias, lo que la convierte seguramente en uno de los peores trastornos de ansiedad que se conocen.

Principales causas de una fobia

Antes de conocer las causas externas y más habituales que aparecen a la hora de desarrollar una fobia, vamos a analizar qué sucede en nuestro organismo para que aparezcan, porque el proceso del miedo también tiene una explicación física, ¿sabes dónde se da? Exacto, en nuestro cerebro, pero vamos a concretar un poco. Evidentemente lo vamos a resumir notablemente, pero resulta interesante saber qué pasa en nuestro cuerpo cuando padecemos una fobia.

Si has escuchado hablar alguna vez del sistema límbico, has de saber que también se le denomina “circuito cerebral del miedo”, y en él se encuentran implicados la amígdala, el hipotálamo y la corteza cerebral, que es la encargada de recordarte las situaciones desagradables que has vivido y predecir que pueden repetirse. Ante esto, la amígdala interviene al estar presenciando una situación emocional aguda y el hipotálamo envía señales para que tu sistema endocrino comience a liberar las hormonas del estrés.

Por otra parte, hay varios factores que pueden propiciar la aparición de una fobia y, aunque no lo creas, uno de ellos es la genética. En muchos casos, los individuos acaban por presentar los mismos temores que sus progenitores; está claro que la educación influye en ello, pero también se ha demostrado que los genes también tienen mucho que ver.

Los traumas de infancia, como la pérdida de seres queridos -sobre todo los padres-, el maltrato o el haber sido víctima de abusos sexuales, también son precursores de las fobias. Por último, la exposición a cualquier estímulo rodeado de factores negativos puede generar la aparición de una fobia hacia ese mismo estímulo, que acaba siendo percibido como un peligro. No obstante, al contrario de lo que pueda parecer, esta última causa no es la más frecuente entre quienes padecen este tipo de trastornos.

Consecuencias habituales de las fobias

Cuando se desarrolla una fobia y no se trata a tiempo, las consecuencias en la vida de quien la sufre pueden llegar a suponer un grave problema de salud mental. Generalmente no se llega a estos términos, bien porque lo que consideramos una fobia no lo es en realidad, bien porque aprendemos a gestionarla o bien porque sí que llega a tratarse; sin embargo, los resultados no son nada halagüeños cuando no se le presta la suficiente atención.

Aunque las fobias estén catalogadas como un trastorno de ansiedad, el hecho de padecerlas puede agravar el problema o conllevar la aparición de otras variantes dentro de esta dolencia. La depresión, como ya hemos comentado más arriba, puede ser otra de las consecuencias de este miedo intenso que además puede llegar a incapacitar a quien lo sufre.

En el caso de las fobias sociales, es obvio que además de los inconvenientes que acabamos de indicar también habría que hacer frente a otros como el aislamiento, así como la búsqueda de refugio en adicciones o situaciones poco recomendables.

¿Cuáles son las fobias más habituales?

Seguro que desde el momento en el que has empezado a leer este artículo, únicamente al ver su título, ya te han venido a la cabeza un sinfín de fobias de las que has escuchado hablar en alguna ocasión. Pues bien, es muy probable que te sorprendas cuando sigas leyendo y encuentres algunos de los trastornos del miedo que se dan de forma más habitual, ¿o tal vez los conocías todos?

Zoofobia

El miedo a los animales es uno de los más comunes entre las fobias, algo que ocurre cuando este temor se convierte en excesivo. No es algo que carezca de sentido, puesto que existen animales que sí representan algún peligro, pero cuando se trata de algo desmedido, incluso sin posibilidades de tragedia, nos encontramos con una fobia. En algunos casos, ésta va más allá del simple temor y viene acompañada de asco, como puede suceder en el siguiente caso.

Aracnofobia

Se trata de una zoofobia concreta y como su propio nombre indica, se trata del temor hacia las arañas y otros arácnidos, como son los escorpiones. Es una muestra interesante de lo que es una fobia, puesto que de las más de 45000 especies de arañas que habitan el planeta, menos del 1% están catalogadas como venenosas; sin embargo, quienes sufren de aracnofobia pueden llegar a sentirse totalmente paralizados ante cualquiera de ellas.

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Aerofobia

Quizás no la reconozcas por su denominación, pero seguro que has escuchado alguna vez que alguien tiene miedo a volar o puede que seas tú quien lo sufre. En cualquier caso, has de saber que este trastorno se denomina aerofobia y que no debemos confundirlo con el temor a las alturas.

Acrofobia

Ahora sí, hablamos del miedo a las alturas. Es otra de las fobias más conocidas, aunque su nombre posiblemente será más desconocido que el anterior, ¿has sentido vértigo alguna vez? Es muy frecuente, pero si va acompañado de fuertes mareos, sudoración o temblores incluso cuando el peligro es inexistente no te vendría nada mal tratarlo de algún modo.

Claustrofobia 

Una de las más conocidas, indica el miedo a los espacios cerrados en los que los afectados pueden sentir verdadero agobio y terror, llegando incluso a desatar un ataque de pánico. Ocurre con frecuencia en ascensores y otros habitáculos pequeños.

Fobias sociales

Además de ser una tipología dentro de este trastorno de ansiedad, también son de las más comunes, como es el caso de la recién explicada agorafobia. Aquí también se pueden englobar el miedo al ridículo o el miedo escénico, que se sufren cuando existe pánico a hablar públicamente y centrar las miradas de varias personas.

Es probable que en este grupo te vengan a la cabeza términos como la xenofobia o la homofobia, entre otras; sin embargo, aunque compartan terminación con los trastornos que estamos citando, en este caso se trata de animadversiones, pero no de sentimientos de temor como tal -aunque puedan esconder miedo a lo diferente o a lo desconocido-.

Tanatofobia

La tanatofobia es el miedo a la muerte y algunas de las personas que la sufren incluso evitan por completo hablar de ella. En ocasiones viene acompañada de otras fobias relacionadas con enfermedades concretas y también se relaciona con el miedo a la sangre o los hospitales.

Algunas fobias curiosas

Dentro de las fobias más curiosas no vamos a dejar de nombrar algunos temores más habituales que otros, puesto que el miedo es libre y existirían un sinfín de posibilidades que no podríamos abarcar en este texto; no obstante, se trata de trastornos que no conoce mucha gente como el pánico desmedido a caerse, la sitofobia -o miedo a atragantarse-, la amaxofobia o la brontofobia -pánico a conducir y a las tormentas respectivamente-.

A partir de aquí, como decimos, puedes comenzar a imaginar animales, objetos o situaciones que llegan a provocar verdadero terror a quienes sufren determinadas fobias. Abejas, gérmenes, ratones, fuego, agujas, reptiles, dioses, oscuridad, y un largo etcétera de supuestos peligros que llegan a resultar tremendamente desagradables para quien sufre una fobia hacia ellos.

¿Cómo actuar ante una fobia?

Lo más recomendable ante una fobia, por leve o fácil de gestionar que sea, es asistir a un especialista para que nos ayude a tratarla. Es muy poco habitual ver a pacientes de psicología que acudan a las consultas por estos motivos, generalmente llegan cuando la situación ya se hace insostenible para ellos -sobre todo en el caso de las fobias de tipo social-, o porque buscando ayuda para otro problema han acabado descubriendo éste.

Existen dos motivos principales para evitar esta posibilidad, uno es la vergüenza y otro es que quien sufre una fobia normalmente con el mero hecho de evitarla, elimina el sufrimiento momentáneamente. Sin embargo, el hecho de no buscar ayuda cuando se sufre este trastorno deriva con frecuencia en otros problemas de salud mental, por lo que lo más beneficioso siempre será contactar con un profesional.

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Tratamientos para las fobias

La exposición es la terapia más habitual a la hora de tratar cualquier fobia. Se integra dentro de la terapia cognitiva conductual y consiste en exponer al paciente ante el temor, ya sea de manera presencial o de manera imaginaria. Evidentemente se trata de un proceso que debe ser guiado por un especialista de manera paulatina, de lo contrario los resultados podrían ser completamente contraproducentes y traumáticos.

Por otro lado, aunque menos recomendables, también existen fármacos que pueden utilizarse para tratar fobias extremas, pero normalmente esto ocurre únicamente cuando el trastorno ya ha pasado a otro nivel y ha provocado otro tipo de dolencias mentales. Si el paciente no se encuentra en esa fase, la terapia de exposición se antoja mucho más útil que cualquier medicación.

Desde Tu Psicoayuda queremos animarte a que nos visites si al leer el artículo has considerado que puedes estar sufriendo algún tipo de fobia. Podemos prestarte la ayuda que necesitas para controlar y superar esos temores que te generan malestar, y lo haremos de manera presencial o digital, como a ti te venga mejor.