Cuales son las fases de una relación tóxica

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Las relaciones interpersonales pueden ser de muchos tipos: familiares, amorosas, afectivas, laborales… pero solo pueden ser positivas o negativas. 

Lamentablemente no es tan fácil identificar si una relación es tóxica o no, especialmente si estás en una. Muchas veces tampoco se entiende qué es una relación tóxica.

Es posible que otras personas de tu entorno sí se den cuenta pero todos sabemos que nunca podemos conocer al cien por cien lo que ocurre a puerta cerrada,  por muy bien que parezca que vaya todo de cara al público o en redes sociales.  Si sospechas que tú o alguien de tu entorno es víctima de una relación tóxica, sigue leyendo para aprender más sobre las fases de una relación tóxica y cómo identificarlas.

Cómo identificar una relación tóxica

Muchos hemos oído o dicho alguna vez lo de “no quiero más drama en mi vida”. Si el “drama” se refiere a una relación interpersonal, esa es la primera señal de que estamos ante una relación tóxica o disfuncional.

En una relación funcional o sana, las dos personas dan y reciben por igual; y aunque en ocasiones haya altibajos (en toda relación la hay) saben cómo superarlos de manera que ninguna de las partes imponga sus ideas. Se trata de que las dos partes busquen juntas una solución.

La relación tóxica o disfuncional se basa en conflicto, el abuso y la necesidad de controlar a la otra persona. Cualquier relación, ya sea afectiva, laboral o familiar, que afecte a tu bienestar emocional, psicológico o incluso físico es una relación tóxica.

Es difícil identificar si estas en una relación tóxica, pero sí hay unas cuantas señales que pueden ayudarte:

  • Das más de lo que recibes
  • No te sientes valorado/a 
  • Sientes que la otra persona no te respeta 
  • Con el paso del tiempo, tu autoestima baja
  • No te sientes querido/a
  • Te sientes deprimido/a, enfadado/a o cansado/a tras pasar tiempo con la otra persona
  • Sientes que tienes que ir siempre con cuidado cuando estas con la otra persona
  • Sientes que eres culpable cuando algo va mal

Además de estas señales, si sientes que estás aislado/a o que las peleas y discusiones son muy frecuentes… O crees que la otra persona te está haciendo luz de gas (gaslighting), lo más seguro es que se trate de una relación tóxica.

En una relación sana no debería existir la codependencia, el miedo o el resentimiento. Si tienes pensamientos del tipo “no soy nada sin esta persona”, es señal de que algo no funciona. Todos deberíamos ser independientes y felices con o sin la otra persona en nuestras vidas. 

Tipos de relaciones tóxicas

Antes en entrar en las diferentes fases de una relación tóxica es importante también conocer diferentes tipos de relación tóxica. Hay muchos, pero a continuación te exponemos los más comunes:

  • Relación con comportamientos negativos

La otra persona se queja y/o critica constantemente y esto crea un ambiente negativo. El perfeccionismo, el exceso de competitividad y mentir también son rasgos tóxicos en una relación.

  • Relación en la que una (o ambas) personas carecen de autoconciencia

Hay personas que no se dan cuenta de cómo tratan a los demás ni de que tienen un efecto negativo en los demás. Puede ser que no sepan comportarse ni comunicarse de otra manera. 

  • Relación en la una persona lastima a otros intencionalmente 

Igual que hay personas que no son conscientes del daño que hacen a los demás, hay quienes lo hacen deliberadamente. En esta situación, es muy probable que te sientas atacado/a, manipulado/y controlado/a por esta persona

  • Relación en la que la pareja es infiel constantemente

Si tu pareja miente y te es infiel constantemente sin intentar cambiar su comportamiento, está agregando un elemento tóxico a la relación. 

  • Cuando una persona es abusiva.

Cuando alguien te hiere constantemente e intencionalmente, podemos considerar este comportamiento como abuso. El abuso puede ser verbal, psicológico o físico y en cualquier caso, lo más importante es pedir ayuda. 

  • Relación de codependencia

Este tipo de relación es muy común. Es aquella relación en la que las dos personas dependen demasiado del otro y siempre dan prioridad a las necesidades del otro y acaban apareciendo rencillas y resentimientos a largo plazo. 

  • Relación de llenado 

Tom Cruise le dice “Tú me completas” a Renée Zellweger en la película Jerry Maguire y todo el mundo piensa “¡qué romántico, qué bonito!”, cuando en realidad no lo es tanto. Nadie debería estar en una relación para sentirse completo, al contrario, las relaciones más sanas son aquellas en las que las dos personas son independientes y las dos aportan lo mismo a la relación. 

Cualquier relación en la que una o ambas partes utilicen el poder, el chantaje y la falta de respeto, es una relación disfuncional y debería o bien romperse, o bien repararse mediante terapia de pareja, si ambas partes están dispuestas a arreglar las cosas. 

Las fases de una relación tóxica

En muchas ocasiones nos sorprendemos al enterarnos de la ruptura de una pareja conocida porque “todo parecía ir genial”, sobre todo en redes sociales. Y es que no es oro todo lo que reluce. Además, las relaciones tóxicas rara vez empiezan siendo tóxicas, existe un ciclo, muy difícil de romper, que consta de cuatro fases:

Primera de las fases de una relación tóxica – Luna de Miel

El principio de la relación es genial, todo va sobre ruedas. Es en esta fase cuando empezamos a conocer a la otra persona y la idealizamos y minimizamos sus defectos. Además, es muy común el llamado love bombing o bombardeo amoroso, cuyo objetivo es cautivar y enamorar a la víctima.  La fase de luna de miel suele ser muy intensa y durante esta fase nos sentimos muy enamorados y empezamos a depender de la otra persona y sentimos muchísimo apego y que la otra persona “nos completa”. Estamos ciegos de amor y solo vemos lo que queremos ver: la idealización de la otra persona.

Segunda de las fases de una relación tóxica – Escalada

Tras la luna de miel llega la escalada, la fase en la que empiezan a aparecer tensiones que antes no había y donde antes había mucho amor, ahora el lenguaje ha cambiado, es hostil, poco a poco los detalles bonitos dejan de ocurrir y, en su lugar, hay desprecios o incluso comentarios pasivo-agresivos. En una relación amorosa empiezan a aparecer los celos y quizás insultos y desaparecen poco a poco las muestras de cariño y la pasión que caracterizaba a la luna de miel. Aquí es cuando las víctimas suelen aferrarse al recuerdo de lo bien que iba todo antes y piensan que la otra persona volverá a ser como siempre en breve, que quizás esté pasando por un mal momento y todo pasará pronto.. La víctima suele entonces intentar no provocar una pelea o discusión y por lo tanto reprime sus sentimientos con la esperanza de calmar tensiones. 

Tercera fase de una relación tóxica – Estallido

A pesar de intentar calmar tensiones, tras la escalada llega el estallido. Aquí es cuando ocurre el incidente tóxico, normalmente insultos, gritos, abusos, psicológicos o físicos, amenazas… Es en esta fase cuando separarse es la clave para romper el ciclo. Si la relación continúa, el ciclo volverá a empezar. 

Cuarta fase de las relaciones tóxicas – Reconciliación y reinicio del ciclo

Es muy típico culpar a la otra persona y hacerle sentir que él o ella ha provocado el estallido. También es muy común que la persona tóxica se muestre muy arrepentida, pida perdón incesablemente y prometa que va a cambiar. La persona sumisa normalmente se aferra a la esperanza de que sea verdad y que cambie y que nunca más vuelva a repetirse esta situación. Con el fin de reconciliarse y convencer a la víctima para quedarse, es común también utilizar de nuevo el bombardeo amoroso para compensar por el abuso perpetrado. Muchas personas sienten dependencia emocional cuando llegan a esta fase y es impensable para ellas salir de la relación. Es así como se reinicia el ciclo y la pareja vuelve a la luna de miel. En este caso, la luna de miel se caracteriza por disculpas, compensaciones y la negación del problema por parte de la persona sumisa, quien lamentablemente suele aislarse de amigos y familiares y es muy difícil salir de este ciclo sin apoyo. 

Cómo romper el ciclo de una relación tóxica

Romper el ciclo no es fácil, pero tampoco imposible. Una vez nos damos cuenta de que formamos parte de una relación tóxica hay algunos pasos que puedes seguir. Hay casos en los que es muy fácil romper el ciclo mediante la ruptura inmediata y alejamiento, pero no todo el mundo es capaz de hacer esto sin ayuda.

Pide ayuda 

Lo más importante es pedir ayuda, recuerda que la gente de tu alrededor quizás no sepa que necesitas ayuda, cada relación es un mundo y no todos se atreven a entrometerse. Si puedes, explica tu situación a tu círculo de amigos o familiares. Es mucho más fácil romper el ciclo con apoyo. Además de familia y amigos, es aconsejable pedir ayuda psicológica. 

Recupera tu autoestima

Probablemente sientes que tu autoestima está por los suelos pero es importante intentar mejorarla para romper el ciclo.

Sé realista 

No, no va a cambiar y es importante que seas realista y dejes de excusar su comportamiento. Tu círculo más cercano puede ayudarte a que empieces a ver su comportamiento como abusivo y a entender que, a no ser que acuda a terapia o haga algo para cambiar, no lo hará.

Ten independencia económica

A menudo las víctimas están aisladas y dependen de su pareja económicamente y les es muy difícil dar el paso y dejarles. Si eres autosuficiente será más fácil dejarlo, ya que podrás independizarte sin problema.

Aléjate

Es más fácil decirlo que hacerlo, pero la mejor manera de romper el ciclo es alejarse de la otra persona e intentar no volver a caer en el ciclo. 

Si estás en una relación tóxica y necesitas ayuda psicológica para conseguir acabar con la relación o si ambos queréis solucionarlo y necesitáis ayuda profesional, pide cita y te ayudaremos! 

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